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Detectar las trampas del pensamiento

El estrés es normal en la vida. Pero ¿sabía que la forma en que pensamos sobre las situaciones estresantes puede afectar a cómo nos sentimos e incluso a cómo las gestionamos?

Algunas reflexiones pueden ser útiles. Si su jefe le encarga un proyecto complicado y piensa: "Me alegro de que haya pensado en mí, ¡puedo hacerlo!", probablemente se lanzará a ese proyecto con mucha energía y entusiasmo. Esto le prepara para hacer un buen trabajo. Si piensa: "Nunca podré hacer esto, siempre fracaso", es más probable que sienta estrés y otros sentimientos negativos que le impedirán llevar a cabo el proyecto.

Este tipo de pensamientos negativos y patrones de pensamiento son como trampas para pensar. Nos engañan para que sintamos y nos comportemos de formas que no se ajustan a la situación o la empeoran.

Los psicólogos han identificado varias trampas de pensamiento comunes que tienden a aumentar el estrés, la ansiedad y la preocupación, y contribuyen a la infelicidad. También les han puesto nombres para ayudarnos a recordarlos He aquí algunos ejemplos:

Trampa del pensamiento

Qué es

Ejemplo

Pensar todo o nada

Ver las cosas como "todo bueno" o "todo malo"

“Esa cita fue horrible. No tenía nada interesante que decir".

Adivinar el futuro

Predecir que ocurrirán cosas malas en el futuro

"Si solicito ese trabajo, sólo conseguiré que me rechacen".

Catastrofización

Tomar un problema o una situación negativa y pensar lo peor.

"Este dolor de cabeza es probablemente un tumor cerebral. Voy a morir".

Sobregeneralización

Tomar un acontecimiento o detalle negativo sobre una situación y convertirlo en la verdad sobre todas las situaciones.

"Olvidé pagar a tiempo mi tarjeta de crédito. Nunca podré controlar mis finanzas".

Descontar lo positivo

Tomar algo positivo que sucedió y minimizarlo para que no "cuente".

"Mi jefe dijo que hice un buen trabajo en la presentación, pero sólo estaba siendo amable".

Todos cometemos errores de pensamiento. Aprender sobre las trampas del pensamiento y darse cuenta de cuándo nos quedamos atrapados en patrones de pensamiento negativos puede ayudarnos a identificar los momentos en los que el estrés se apodera de nosotros.