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Entender el estrés

Puede que le sorprenda, pero el estrés no siempre es malo. Fue una herramienta que ayudó a nuestros antepasados a sobrevivir (y prosperar) en la naturaleza. Piénselo. Si nuestros antepasados no se sintieran estresados por los depredadores o preocupados por si podrían reunir suficiente comida, no habrían sobrevivido.

Hoy en día, puede parecer que el estrés hace más mal que bien. Sin control, puede afectar a nuestra salud mental y física. El estrés puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión y cardiopatías.

El primer paso para controlar el estrés, e incluso hacer que le beneficie, es comprender cómo actúa el estrés en su cuerpo.

Todos tenemos estrés en el cerebro

Su cerebro está siempre en alerta. Está constantemente comprobando el mundo que le rodea, trabajando para mantenerse a salvo. Si ve una amenaza, desencadena lo que se conoce como "respuesta de estrés". También se conoce como respuesta de "lucha o huida".

La respuesta al estrés llena su organismo de hormonas que hacen que el cuerpo y el cerebro trabajen más y superen sus límites normales.

Una vez que el cerebro decide que la amenaza ha pasado, desactiva la respuesta al estrés. Su cuerpo y su cerebro se relajan y se recuperan del trabajo extra que han hecho para que supere ese momento de estrés. Su cerebro vuelve entonces a estar atento a la siguiente posible amenaza.

La respuesta de estrés puede producirse cuando tiene que hablar en público o cuando persigue un jabalí en el bosque. En la primera situación, la respuesta de estrés se produce porque experimenta miedo y preocupación por ser juzgado o rechazado. La segunda situación se acerca más a lo que nuestros antepasados pudieron experimentar para sobrevivir. Ambas situaciones pueden desencadenar la misma respuesta de lucha o huida, aunque sólo una de ellas sea de vida o muerte.

El estrés puede ser bueno y darnos un impulso cuando se activa y luego se desactiva cuando superamos el acontecimiento estresante. El estrés aumenta nuestra energía y concentración para ayudarnos a hacer mejor nuestro trabajo cuando hablamos en público o para salvarnos la vida cuando huimos de un jabalí.

El problema en nuestro mundo moderno es que esa misma respuesta al estrés puede activarse a veces demasiado o con demasiada frecuencia. Es entonces cuando el estrés se interpone e incluso puede perjudicar nuestra salud.